Según la Astrología china,
los que nacen en el Año del Buey son "pacientes, hacen
poco uso de la palabra e inspiran confianza en los demás".
Influenciado por el Buey, estas personas generalmente presentan extraordinaria
tolerancia, paciencia y perseverancia. Otra característica
importante para resaltar, es que el Buey es lento pero seguro, sin
olvidar que es capaz de llevarse por delante lo que sea, con tal de
llegar a su destino.
Estos animales son fuertes, pesados, callados y dóciles. El
Buey es un animal de trabajo, que no mira hacia los lados, siempre
avanza en línea recta.
En síntesis, el Buey era el animal de tiro por excelencia en
la antigua China: la yunta de bueyes tiraba del arado y con su esfuerzo
y sacrificio lograba dar forma al duro suelo.
Buey, en estos términos, significa “tirar para adelante”,
empujar silenciosamente aún cuando todo parezca estar en contra.
Crear y triunfar a través del esfuerzo, el mérito, la
perseverancia y la paciencia, que lograrán que el duro y congelado
suelo, suelte al fin su fuerza creadora y comience así la primavera.
Como persona nacida en el Año del Buey, estoy halagado de
escuchar estas definiciones, porque siempre he admirado estas virtudes.
Sin embargo, en realidad, debo reconocer que me pongo impaciente
a menudo, que a veces hablo demasiado y, por lo tanto, suelo pasar
momentos difíciles.
La Astrología también suele decir de nosotros, los
búfalos: “Tienden a ser intolerantes y excéntricos,
y el enojo y la ira aparecen con facilidad”. Lo cual ha contribuído
a que algunas personas me digan al oído, que tengo un temperamento
horrible como un toro furioso.
En el año del Buey, hay que ser más tolerante y confiable.
Al igual que un Buey, hay que soportar, perseverar y trabajar duro
sin queja para superar la crisis financiera y la recesión
económica que ahora enfrentamos.
Ahora bien, este 2009 que inició, corresponde al Buey, signo
de elemento Tierra, y cuyo elemento variable también es Tierra.
Es la segunda de doce ramas terrestres; en chino se llama Chou y
simboliza honestidad, rectitud, sinceridad y realismo.
Es el segundo signo del zodiaco chino. Al igual que su predecesor
la Rata, se complementan, y significan un nuevo comienzo. El Buey
se asocia con la construcción y es de acción lenta
pero segura. Incluso más que el año pasado, todos
debemos tomar buenas decisiones, ya que es probable que tenga consecuencias
a largo plazo.
Hace 60 años, también año del Búfalo,
y en plena crisis, la economía mundial se recuperó
durante ese año, debido a decisiones racionales y una planificación
cuidadosa.
Los que buscan beneficios a largo plazo, tengan un plan bien pensado
y estén dispuestos a trabajar, seguramente encontrarán
un gran éxito. No es año para improvisar. Hay que
ir detrás de las metas de manera organizada y esquemática.
Si las lecciones del pasado se integran, el futuro trae armonía
y buena fortuna en el hogar y en los negocios.
También puede ser un año de cuidado.
Es un año donde el sobrepeso será predominante.
Al ser un año tierra puede generar situaciones complejas
y desagradables como corrupción, guerras de palabras, necedad,
pleitos por defender creencias, y en fin, un año lleno de
desacuerdos con pocas oportunidades de avance y crecimiento comunitario
o nacional.
Un exceso del elemento Tierra puede traer pesadez, lentitud, exceso
de conservadorismo, no nos permite avanzar, y por lo tanto no hay
movimiento, no hay cambios.
Sin embargo, la Tierra también se caracteriza por ser un
elemento generador de vida y si no nos dejamos arrastrar o atrapar
por la apatía, la flojera y el tedio, podremos obtener muy
buenos beneficios.
El año del Buey, entonces, es el que puede traer la primavera
a nuestras vidas si de alguna manera tomamos el corazón de
este noble animal y aprendemos su lección de "tirar
para adelante" con sacrificio y trabajo duro.
La prosperidad nos hará personas felices, si está
atrapada a través del esfuerzo, de la fortaleza, del sacrificio,
del trabajo, de la perseverancia y de la paciencia.
Arq. Antonio E. Longo
Arquitectura y Feng Shui |