El arte del jardín chino
es el más antiguo en la historia de los jardines. Su formación,
el principio de su evolución se revela ya en torno al siglo
XV a.c. como testimonia el ideograma repetido cuatro veces del
carácter "mu" (cuyo significado es: árbol)
encontrado sobre piedras de aquella época y cuyo significado
atribuido es precisamente "jardín" o "parque".
¿Qué representa en sustancia el jardín
chino?
El jardín para todos tiene los efectos de una obra de
arte, hecho a mano, por un creador o artista; pero al mismo
tiempo sus elementos son independientes del hombre, del artista,
en cuanto poseen vida propia y pueden tener un curso evolutivo
distinto con respecto a la idea inspiradora originaria.

Según Dusan Pajin, de la Universidad de Belgrado en Jardines,
el jardín es creado a través de formas y convenciones
pero, siendo testimonio de la evolución del paisaje pictórico,
puede existir finalmente también en la naturaleza, de
hecho, sin la intervención humana.
El jardín chino es, según Pajin, diseñado
para ser percibido como una experiencia estética, para
la producción del placer estético. El gusto es
el resultado complejo de la particular valoración de
cada objeto, en la contemplación del sabio, el que individualiza
los signos del conocimiento y entra en comunión con las
fuerzas misteriosas presentes en el jardín y su arquitectura.
En China se desarrollaron sustancialmente tres tipos de jardines.
1. Aquellos extensos, variados y exóticos, frecuentemente
con efectos calidoscopios, se desarrollan mayormente en la esfera
imperial y de la alta corte o de riquísimos hombres de
negocio.
2. Un segundo tipo de jardín están ligados a
templos también complejos, o a parques escenográficos.
3. Un tercer tipo, tal vez los más interesantes y variados,
agrupa a el jardín de estudio, al jardín particular,
hasta el jardín de lugar de encuentro y gimnasio de escritores,
funcionarios de corte o artistas.
A partir de que uno de los príncipales fundamentos es
la naturaleza, armonizarse significa permitir al orden natural
de las cosas el permanecer, cambiando lo menos posible. Este
principio se refiere sobretodo a las "venas del dragón",
las corrientes de agua en el terreno, y a la construcción
de las viviendas de los hombres en modo tal de tener alejada
las malas energías. Por consiguiente las casas eran ubicadas
cerca del agua, orientadas hacia el sur y adaptadas al lugar.
Con el correr de los siglos, la vida en China ha estado plena
de incertidumbre, las invasiones, y las luchas de poder. Fue
éste el motivo para que las personas buscaran ubicarse
sobre las montañas, un lugar de particular belleza, tal
de favorecer el regreso a la naturaleza.
En los jardines chinos, el observador puede descifrar toda una
serie de mensajes visibles directos o indirectos, todo está
arreglado en modo tal, que cada ángulo del jardín
tiene algo que decir. La abundancia de imágenes que envuelven
al visitante suscita una impresión despertando constantemente
su atención.
La arquitectura china es sin excepciones de una rigurosa geometría,
mientras el jardín está compuesto de formas libres
y orgánicas.
Cada jardín tiene un nombre como cada obra de arte. En
los jardines más grandes, normalmente separados en sectores,
cada sector tiene un propio título indicativo. La atribución
del nombre sigue un método definido, preciso, que toma
principalmente un hecho literario, filosófico, y del
arte tradicional.
La referencia al arte tradicional, así como el concepto
de variación y copia en el arte chino, influencian también
algunos proyectos de jardines. En ellos pueden coexistir citas
o copias en miniatura de jardines antiguos o más famosos,
en un juego calidoscopio de rebote.
En este sentido también el concepto del observador se
pone como parte activa, en un juego de rebote con respecto al
punto observado. El punto de observación en movimiento
se asocia a un objeto fijo, mientras al contrario un objeto
móvil (una secuencia, una avenida, un paisaje en movimiento)
es asociado a un punto de vista fijo y estable. El jardín
va a simbolizar la intrínseca unión de hombre-naturaleza,
en una profunda fusión marcada por la inseparabilidad
de la continua mutación del cambio y del objeto-sujeto.
Para definir los criterios estéticos de valoración
del jardín chino, los especialistas han delineado dos
parejas de conceptos fundamentales: sustancia (chi) y ornamento
(wen), creatividad artística (kung-fu), y espontaneidad
(tzu-jan).
Espontaneidad (tzu-jan) y autenticidad (chen) son los ideales
que inspiran al artista. En el jardín chino la autenticidad
es representada por la roca. De la mitad de la época
de la dinastía T'ang (VIII siglo) la roca erosionada
por el agua se hace un importante elemento del paisaje. Las
rocas puestas en posición vertical constituyen verdaderos
y propios monumentos, como las estatuas, frecuentemente puestas
solitariamente sobre pedestales, diferente de las rocas puestas
en modo horizontal o superpuesto.
La función del agua y de su trabajo de erosión
sobre la roca es identificado con el concepto de potencia, como
en el Tao:
"Nada debajo del cielo es más blando e inconsistente
que el agua. Pero cuando encuentra objetos duros y resistentes
ninguno de ellos le pueden resistir".