Vivir mejor en tu Casa, en equilibrio con la Naturaleza,
según la Filosofía china antigua.
La modernidad ha definido durante muchos años el bienestar relacionado
con lo utilitario y lo económico. Sin embargo, hoy vemos el nacimiento
de una nueva exigencia de bienestar en la sociedad la cual no es
solo material.
Podemos ver a muchas personas aplicando técnicas y estilos de
vida naturales, y a partir de esto tendremos que redefinir 'nuestra
casa'. Cuando definimos 'la casa' sabemos que ella siempre se
hace sentir como el lugar natural y necesario de recarga, para
el físico y el espíritu.
Sin embargo podemos ver casas muy bien proyectadas y construidas
que transmiten un sentido de inquietud y frialdad, una desarmonía
general, síntoma de una circulación energética mala. En estos
casos deben estimarse factores externos que pudieran ser la causa
de esa desarmonía, como ser: fuertes ruidos, calles de intenso
tráfico, la presencia de actividad contaminante, etc.; mientras
que en el interior lo analizaremos en términos también sensoriales
y emocionales: armonía en términos de relación de los espacios
(volumen, altura de los mismos, etc.), la orientación, la distribución
de la luz natural, las formas, los colores.
Según el Feng Shui, la casa perfecta no existe porque ella
siempre vive en relación con quien la ocupa. En
primer lugar cada persona tiene una individualidad precisa y característica
y por consiguiente una configuración de hogar particular; en segundo
el lugar, el hombre moderno se caracteriza por su movimiento,
lo que genera una relación con su casa para nada estática, muy
dinámica y con una búsqueda de diversas formas de bienestar.Esta
sensación de movimiento interno es la motivación inconsciente
de cada demanda de reestructuración o cambio que se realiza en
el hogar. Cuando las personas cambian las viejas condiciones de
su casa por modificaciones familiares (el nacimiento de un niño,
un luto, un traslado, una promoción social, etc.), en el cambio
está implícito cambiar la 'tercera piel'.
Nuestra concepción occidental de casa bella, está totalmente disociado
de quién la ocupa, y la tratamos casi como una obra de arte.
¿Pero la arquitectura puede ser simplemente la expresión del
artista como un cuadro o una poesía? ¿Bastaría entonces para
una construcción, la sola técnica, funcional y estética? El estudio
de las ondas magnéticas, los campos energéticos individuales y sus
interacciones, la conexión entre materia y energía se descubren
hace poco tiempo para el mundo occidental, pero debemos tener en
cuenta los ensayos hechos hace algunos miles de años aunque más
no sea a nivel intuitivo. Abriendo nuestras sólidas tradiciones
culturales y científicas a los nuevos descubrimientos de la física
moderna, podremos recuperar un conocimiento global holístico, una
especie de Arquitectura alternativa o Bioarquitectura que no sólo
dirija la construcción en lo técnico, funcional y estético, sino
a la atención y cuidado de los tres cuerpos energéticos del hombre:
físico, mental y espiritual.
Nosotros debemos y podremos construir de nuevo, casas en comunión
con la tierra y con el cielo. |