Las observaciones de los antiguos sobre las influencias benéficas
(o no…) de los sitios habitados, han producido algo más que
una filosofía sobre el vivir. En nuestros días simplemente debemos
observar la aplicación sistemática de los inmensos y ultramodernos
rascacielos de las metrópolis asiáticas.
Esta doctrina se basa en la comprensión de la necesidad y búsqueda
de una armonía profunda con la naturaleza, favoreciendo los
flujos energéticos positivos (Sheng Chi) y oponiendo o eliminando
aquéllos negativos (Sha Chi). Por consiguiente, Feng Shui es
el estudio de las características de un ambiente (sobre todos
cotidiano) que son influenciados positivamente o negativamente,
con el propósito de conseguir un equilibrio correcto entre Yin
y Yang, el primero sinónimo de energía pasiva, el segundo, de
energía activa, complementario entre ellos.
Cuando decimos Feng Shui, literalmente decimos viento y agua.
Además esto evidencia que todo aquello que nos rodea es energía
que fluye, como el viento y el agua, y que nosotros debemos
estar abiertos a las transformaciones que vienen a nuestro encuentro.
La única cosa invariable es el cambio.
La antigua sabiduría oriental nos estimula a enfrentar las fortunas
y las desventuras de nuestra vida, empujándonos a aceptar las
nuevas realidades y siempre encontrar respuestas diferentes
y convenientes a los cambios de las situaciones. En todas las
culturas del mundo, nuestros antepasados eran conscientes del
hecho de que la naturaleza que nos rodea es un organismo viviente.
Esto se representó simbólicamente con figuras serpenteantes,
serpientes, dragones, etc., para subrayar el carácter fluido
de la fuerza creativa natural. Los conceptos de Prana, la energía
vital, soplo cósmico, Ki, Chi (Qi), traen todos el mismo principio:
todo es energía. Y los nuevos descubrimientos de la física cuántica
confirman que todo lo que nos rodea, visible e invisible, es
energía y que el universo entero está sostenido por una forma
de vitalidad.
A todo el mundo le ha sucedido que al entrar en un lugar, oficina
o residencia se sintieron plenos de energía o bien, salir débiles
o irritados. Los maestros que construyeron en el pasado nuestras
iglesias, claustros, edificios públicos, suburbios, conocieron
bien como posicionar mejor estas construcciones, para aumentar
sus valores energéticos. Estos conocimientos no eran comunes
a todos, pero si eran parte del equipaje cultural y espiritual
de los maestro-arquitectos de ese tiempo.
El Feng Shui está basado en la teoría del Yin y el Yang que
describen los fenómenos de nuestro universo como parejas ilimitadas
de opuesto en continua relación recíproca. Cielo - tierra, caluroso
- frío, masculino - femenino, externo - interno, claro - oscuro,
son opuestos que se reúnen y donde el uno acaba empieza el otro
en una rueda de cambio permanente.
Además se funda en el ciclo de los Cinco Elementos (madera,
fuego, tierra, metal y agua) y en la evaluación de las 8 orientaciones.
Estos conceptos, para nosotros occidentales muy complejos, son
sumamente intuitivos y aplicables cuando concretamos una visión
energética del hombre y su ambiente.
El Feng Shui se preocupa esencialmente del sistema energético
de quién habita la Casa, analiza su individualidad e indica
aquello que es mejor para él y para sentirse muy bien.
La Arquitectura alternativa podría ocuparse de utilizar materiales
saludables sobre los componentes de la construcción, previendo
efectos dañosos en la salud. El Feng Shui debería consagrarse
al alma de la casa, y sugerir diversas soluciones prácticas
para aumentar la armonía de quien la vive.
Más allá de las peculiaridades propias de la tradición china,
este arte practicado durante siglos en China, Japón y Hong Kong,
también es aplicable a nosotros, tanto para nuevas construcciones
como en los cambios de edificios existentes.
Restituirles a nuestras cajas de cemento un alma, recuperar
la relación con la naturaleza y sus energías, hacer hincapié
en la habilidad del hombre para crear su propia salud, restableciendo
la longitud correcta de onda con la energía circundante, significa
hablar de Arquitectura habitable, a la medida del ser humano,
Arquitectura que no crea solo objetos sino que atribuye a ellos
un volumen invisible, pero palpable en términos de armonía y
bienestar.