Casa&Hábitat

La
respuesta es rotunda:
NO.
Lo que en apariencia es mejorar el confort de nuestras viviendas,
la calidad material y estética de los espacios urbanos, la eficiencia
de la planificación de las ciudades y regiones, amén de todos
los servicios, objetos y productos que disponemos para reducir
los riesgos y disminuir los esfuerzos físicos, la vida del ser
humano en la sociedad actual está cada vez más amenazada por viejos
y nuevos peligros.
Los
viejos: el estress, el hambre, las enfermedades, las
guerras, la delincuencia.
Los
nuevos, la contaminación , el desastre ecológico, ambos
provocados por el hombre.

Se
puede continuar con las dos listas, pero no es lo que importa.
En las ciudades actuales conviven miles o millones de personas,
por lo que la competencia es más feroz que nunca, la delincuencia
más cercana que nunca, la contaminación por vehículos y por enfermedades
alcanza niveles de terror.
Todo esto hace que aumente el estrés como nunca, que las enfermedades
campen a sus anchas, como a lo largo de toda la historia.
La facilidad de traslados que ofrecen los medios de transporte
hace que una gripe surgida en Japón mañana esté en Rosario. Cambian
las formas, los métodos, pero el organismo humano es el mismo
y sufre las mismas consecuencias de siempre, aumentan , se aceleran
por la presión del numero y de la intensidad.
Entonces la pregunta es:
¿
Cuál es el progreso?
Desde España: Arquitecto Juan J. Sottocorno, para Casa Hábitat