Búsqueda personalizada

www.casahabitat.com - Artículos
958042 visitas al Jueves, 21 de Agosto de 2008
Nuevo visitante
Regístrate como Usuario
Usuario registrado
Usuario

Contraseña

CALIDAD DE VIDA
Fengshui
Auditorias Feng Shui
Astrología China
Cálculos en Artes Chinas
Artículos
Encuestas
Fotografías
Consulta de Arquitectura
PROFESIONALES
Diseño y Armonía
Profesionales
Empresas Constructoras
Fabricantes
Proveedores
Oficios
Precios
SERVICIOS GRATUITOS
Links Preferenciales
Inmobiliarios
Buscadores
Publicación de Trabajos
Noticias RSS
INFORMACIÓN
Cursos
Cursos On Line
Noticias
Foro de discusión
Quienes somos
Publicidad
OPINIONES
Libro de Visitas
Tus Ideas
Preguntas y Respuestas
ENTRETENIMIENTOS
Predicciones Chinas
Radio FM Internet
Juegos On Line
Frase del Día
Patrimonio arquitectónico y restauración
Casa&Hábitat

Para las ciudades del viejo mundo un siglo representa una edad respetable. Nuestras jóvenes ciudades de Latinoamérica han sido fundadas bastante lejos de la perennidad de las piedras, más bien cerca de los bosques, pisaderos de barro y hornos de ladrillo. Esta condición las condena al temprano envejecimiento, a los perpetuos cambios, a la transitoriedad.

Para nosotros un siglo es sinónimo de decrepitud, las construcciones sucumben al tiempo y se renuevan constantemente. Por otra parte los sucesivos cambios de rumbo han planteado ideas diferentes de ciudad, proyectos inconclusos, olvidados, sustituidos.

Debemos entonces reconocer que nuestro patrimonio se presenta en forma fragmentaria. Sin embargo hay una magia extraña que hace que exista una fisonomía reconocible, un valor de permanencia, de originalidad, de identidad aún en la heterogeneidad.


Actualmente nuestras ciudades, lejos de ser una realidad congelada y acabada, aparecen como una simultaneidad de estratos, de diferentes épocas y estilos. Vemos cómo coexisten algunas ideas permanentes, otras fueron distorsionadas, hubo pequeñas y grandes transformaciones, combinaciones, desintegraciones.

Esta dinámica de transformación nos permite reflexionar sobre nuestro pasado cultural, sobre la responsabilidad del presente y sobre la creación del patrimonio futuro.
Reconocer una obra de arquitectura de carácter patrimonial es como tener en las manos un objeto delicado. Esto no implica que debamos guardarlo enseguida para que no se rompa y condenarlo a la oscuridad. Normalmente si heredamos la porcelana de la abuela, la conservamos, pero nos privamos de tomar el desayuno en ella.
Nos privamos del placer diario de vivirla y disfrutarla.

Además poseer una obra de carácter patrimonial es una responsabilidad y un don que se disfruta con otros miembros de la comunidad, porque contribuye a la belleza y valor de su cuadra, de su barrio, de la ciudad toda.

El siguiente artículo está en este sitio gracias a la autora:
Arq. Silvia N. Longo
Master en Patrimonio Urbano, Restauración y Ciudad
Universidad Nacional de Rosario - Universidad de Valladolid

Feng Shui Clásico
Feng Shui

Noticias RSS
HERRAMIENTAS DEL USUARIO
Casa & Hábitat

 
©2001/08 Casa Hábitat.Com
Todos los derechos reservados.
Contáctanos