Casa&Hábitat
Para las ciudades del viejo mundo un siglo representa una edad
respetable. Nuestras jóvenes ciudades de Latinoamérica han sido
fundadas bastante lejos de la perennidad de las piedras, más bien
cerca de los bosques, pisaderos de barro y hornos de ladrillo.
Esta condición las condena al temprano envejecimiento, a los perpetuos
cambios, a la transitoriedad.
Para nosotros un siglo es sinónimo de decrepitud, las construcciones
sucumben al tiempo y se renuevan constantemente. Por otra parte
los sucesivos cambios de rumbo han planteado ideas diferentes
de ciudad, proyectos inconclusos, olvidados, sustituidos.
Debemos entonces reconocer que nuestro patrimonio se presenta
en forma fragmentaria.
Sin embargo hay una magia extraña
que hace que exista una fisonomía reconocible, un valor de permanencia,
de originalidad, de identidad aún en la heterogeneidad.

Actualmente nuestras ciudades, lejos de ser una realidad congelada
y acabada, aparecen como una simultaneidad de estratos, de diferentes
épocas y estilos. Vemos cómo coexisten algunas ideas permanentes,
otras fueron distorsionadas, hubo pequeñas y grandes transformaciones,
combinaciones, desintegraciones.
Esta dinámica de transformación nos permite reflexionar sobre
nuestro pasado cultural, sobre la responsabilidad del presente
y sobre la creación del patrimonio futuro.
Reconocer una obra de arquitectura de carácter patrimonial es
como tener en las manos un objeto delicado. Esto no implica
que debamos guardarlo enseguida para que no se rompa y condenarlo
a la oscuridad. Normalmente si heredamos la porcelana de la
abuela, la conservamos, pero nos privamos de tomar el desayuno
en ella.
Nos privamos del placer diario de vivirla y disfrutarla.
Además poseer una obra de carácter patrimonial es una responsabilidad
y un don que se disfruta con otros miembros de la comunidad,
porque contribuye a la belleza y valor de su cuadra, de su barrio,
de la ciudad toda.
El siguiente artículo está
en este sitio gracias a la autora:
Arq. Silvia N. Longo
Master en Patrimonio Urbano, Restauración
y Ciudad
Universidad Nacional de Rosario - Universidad
de Valladolid