Casa&Hábitat
LA MEDIACIÓN por Ariel R. Valentinelli | UN METODO ALTERNATIVO
PARA RESOLVER CONFLICTOS.
Los conflictos son inherentes a la condición humana.
Es casi seguro que el lector o alguien cercano a él ha tenido
o está manteniendo algún tipo de disputa con alguna persona.
El persistente ladrido del perro del vecino (o de nuestro propio
perro), esa humedad en la pared medianera o tal vez la materialización
de límites de alguna propiedad son solo algunos pocos ejemplos
de una lista muy extensa de causas de conflictos.
Frente a este tipo de situaciones se presentan tradicionalmente
tres actitudes básicas:
- Negociar directamente
- Iniciar un proceso judicial (o administrativo según corresponda)
-
No hacer nada
La negociación directa significa que nos comunicamos personalmente
con nuestra contraparte y buscamos conjuntamente una solución
al problema. A veces cuando lo anterior no funciona, o cuando
no queremos ir a la negociación directa efectuamos un planteo
judicial. Sabemos que lleva tiempo, suele tener un costo importante
y el resultado final es un tanto incierto. 
En muchas ocasiones no hacemos nada frente al conflicto. Simplemente
soportamos aquello que nos molesta por que pensamos que las
alternativas anteriores no resolverán el problema, más aún,
creemos que pueden agravarlo.
Ahora bien, resulta entendible que la "solución judicial" nos
inspire cierto temor por los motivos mencionados, pero ¿por
qué no intentar una negociación directa? Seguramente que habrá
muchas respuestas individuales a esta pregunta, pero existe
una causa general que está relacionada con nuestra capacidad
de comunicación con el otro. En estos casos, cuando nos imaginamos
hablando con nuestro vecino para plantearle nuestro punto de
vista, solemos pensar cosas que nos impiden actuar. Creemos
que la otra persona podría enojarse y que con nuestro planteo
estropearemos una buena relación o tal vez, en alguna oportunidad
hicimos un "amague" para hablarle de este tema y no funcionó,
o sentimos temor ante la idea de que se genere una situación
violenta.
Existe una alternativa a las tres actitudes clásicas antes descritas,
se trata de la mediación. La mediación es un proceso no adversarial,
pacífico y cooperativo, en el que un tercero neutral, el mediador,
ayuda a las personas que participan a encontrar una solución
que les resulte satisfactoria. El mediador, que no es juez ni
arbitro, ayuda a las partes mediante estrategias de comunicación
para que puedan concretar acuerdos que satisfagan los intereses
de todos los involucrados.
La mediación presenta las siguientes características:
- Es una negociación asistida
- Es un acto voluntario
- Es un proceso que tiende al acuerdo y/o a la reparación
- Se basa en el principio ganar/ganar (no tiende a la competencia)
- El mediador utiliza una estructura y técnicas específicas
para alcanzar los objetivos del proceso
Analicemos brevemente estas características. Es una negociación
asistida pues el mediador ayuda a que las partes se comuniquen
eficazmente. Los términos del acuerdo se establecen de común
acuerdo como en una negociación común.
Es un acto voluntario, nadie está obligado a participar en un
proceso de mediación si no lo desea. Incluso, en los casos de
procedimientos judiciales que prevén la mediación como etapa
obligatoria, la obligatoriedad es solo para la comparencia,
no para participar en el proceso en sí.
El proceso tiende al acuerdo y/o la reparación pues si bien
en principio el objetivo es solucionar la situación planteada
por medio de un acuerdo, en muchas ocasiones las cosas se resuelven
(con o sin acuerdo) con pedidos de disculpas mutuos, con reconocimiento
y respeto por el otro, es decir, con una reparación de los "daños"
emocionales que el conflicto ha generado.
Ganar / ganar implica sostener el principio según el cual para
que alguien gane no necesariamente debe existir un perdedor.
El mediador utiliza estrategias y técnicas que aplicará según
el tipo de relación que se establezca entre las partes, siempre
teniendo presente que el objetivo del proceso es el acuerdo
y/o la reparación.
Finalmente, podemos afirmar que la mediación es una herramienta
que, sin reemplazar las instancias judiciales, ofrece la oportunidad
de resolver muchas situaciones conflictivas que producen un
costo económico y emocional importante. Nos permite además resolver
la disputa y utilizar la energía a ella destinada para otras
cosas más gratas de nuestras vidas.
El siguiente artículo está en
este sitio gracias al autor:
Ariel R. Valentinelli
Agrimensor, Psicólogo y Mediador
valentinelli@ciudad.com.ar