Casa&Hábitat
Los proveedores de la construcción exponen,
dentro de los materiales nacionales e importados, líneas de
productos de expresión similar a los usados antaño.
Los fabricantes de artefactos,
herrajes, grifería, molduras, papeles, pisos, etc. ofrecen muchos
de ellos con un sobreprecio respecto a las líneas estándares
actuales. Es significativo que para el público común resulte
más caro comprar "cosas envejecidas" o de "apariencia antigua"
que lo actual.
La mano de obra para tareas de restauración resulta a veces
inhallable, es muy específica y se paga más. Resulta difícil
también en estas tareas definir de antemano exactamente cuánto
se va a gastar en toda la obra. De esto se desprende que "restaurar",
en términos de mercado para el público medio, es caro.
Nos inclinamos por la proposición que reza el título: RESTAURAR
NO DEBE SER MÁS CARO. El arquitecto sensible a estos temas debe
imaginar las opciones posibles. Y debe promover una tarea conjunta
con los otros actores involucrados en este proceso.
Los usuarios, los proveedores, los fabricantes,
los obreros, las
inmobiliarias,
las entidades bancarias, los profesionales, todos deben quedar
satisfechos. Sin contar con que se estarían preservando mayor
cantidad de inmuebles con mucha vida útil todavía.
Es el profesional el encargado de capacitar, organizar y controlar
a quienes realizan la ejecución de las obras. En esta cuestión,
surge un nuevo rol y una responsabilidad afín para el profesional
que se involucre en tareas de restauración, conservación y rehabilitación.
Se trata de armar equipos de trabajo capacitados para estas
tareas específicas que requieren de un manejo de técnicas y
sistemas que no pertenecen a la práctica habitual de nueva ejecución.
Ya existen iniciativas a través de sistemas cooperativos o empresariales
que están en condiciones de brindar nuevos artesanos de la construcción
que operen en el mercado sin desequilibrar los precios de la
mano de obra. Las decisiones sobre la elección de materiales,
si bien dependen del inmueble original y las necesidades
de habitar de sus ocupantes actuales, deben ser cuidadosas y
criteriosas sobre la conservación de los elementos originales
o su reemplazo. En otras palabras, se pretende que el remedio
no sea peor que la enfermedad.
Para los propietarios iniciar acciones
conjuntas entre vecinos de una misma unidad edilicia puede representar
una disminución en los costos de todas las instancias necesarias
para llegar a la rehabilitación.
En este tipo de trabajo profesional elaborar una estrategia
de proyecto y la ponderación económica de las acciones resulta
de importancia sustancial para los grupos de ingresos medios.
El siguiente artículo está en este sitio gracias
a la autora:
Arq. Silvia N. Longo
Master en Patrimonio Urbano, Restauración y Ciudad
Universidad Nacional de Rosario - Universidad de Valladolid