CASA HÁBITAT
Había sido albañil desde la infancia.
Cuando cumplió dieciocho años, el servicio militar
lo obligó a interrumpir el oficio.
Lo destinaron a la artillería.
En la práctica de tiro de cañón, debía
disparar contra una casa vacía, en medio del campo.Le
habían enseñado a tomar puntería, y todo
lo demás; pero no pudo hacerlo. A los gritos le repitieron
la orden, pero no.
El quería decir que una casa tiene piernas, hundidas
en la tierra, y tiene cara, ojos en las ventanas, boca en la
puerta, y tiene en sus adentros el alma que le dejaron quienes
la vivieron.
Eso quería decir, pero no lo dijo.
Si hubiera dicho eso, lo hubieran fusilado por imbécil.
Plantado en posición de firmes, se calló la boca;
y fue a parar al calabozo.
En un fogón de las sierras argentinas, en rueda de amigos,
Carlo Barbaresi cuenta esta historia de su padre.
Ocurrió en Italia, en tiempos de Mussolini.
Eduardo Galeano / Página 12
Octubre 98