Todos los aparatos para movernos
han transformado enorme e irremediablemente nuestras

vidas,
hasta volverse en contra nuestra, como amos a quien servir, siendo
los más sanguinarios verdugos de la historia. Diariamente vemos
flamantes automóviles nuevos que cuestan mas que una casa, pero
que circulan a vuelta de rueda durante dos o más trayectos de
40 kilómetros, atrapados por horas en los crónicos congestionamientos,
rodeados por vehículos que no cuestan ni el 10% de su valor.
De repente nos vemos rebasados con agilidad por zigzagueantes
bicicletas, motocicletas, gente en patines o por personas que
eligieron caminar. Tengamos en cuenta que un auto, para mover
el 90% del tiempo a una sola persona debe arrastrar un lastre
de 2000 kilos, movidos por 100 caballos, hasta para realizar recorridos
cortos.
Estas aberraciones tóxicas construidas por más de 30000 partes
son idealizadas maravillas de la ingeniería con ridícula eficiencia
del 15% que convierten la energía del combustible, en trabajo
mecánico para desplazarse dentro de la ciudad. Imagine los 100
caballos, no de potencia sino animales biológicos, el espacio
que estos ocuparían y la cantidad de excrementos

que producirían y desparramaría. Por otro lado el inevitable caos
de la manada, ya que solamente 15 de los 100 tiran efectivamente
del carro, por último regrese a la objetividad de que un solo
caballo puede ir a todo galope a una velocidad envidiable a la
que ningún auto podría alcanzar como promedio en ninguna ciudad.
Se han construido vehículos que rodando superan la velocidad del
sonido, aviones que no los alcanzan los misiles porque vuelan
a mas de 5760 Km./hora, y ya no nos sorprenden los 27500 Km./hora
del transbordador espacial (25 veces la velocidad del sonido),
pero hoy en día el tráfico en las ciudades se mueve aún a la misma
velocidad que lo hacían las carretas hace un siglo.
La velocidad promedio de circulación en las ciudades es de 20Km/
hora ya que nadie lo ha podido superar, se gaste lo que se gaste.
El vehículo en términos de consumo energético más eficiente ya
que no solo alcanza, sino que supera esa velocidad es la
bicicleta.
Una bicicleta propulsada por una sola persona consume al pedalear
26,8 kcal/km. y puede alcanzar 100 km./hora en pistas cubiertas
o con vientos favorables (hablamos claro de bicicletas de carrera).
Pero si pensamos que todo el desarrollo tecnológico puesto al
servicio de los automóviles hubiese sido volcado, aunque más no
fuera en términos parciales a la bicicleta, posiblemente gozaríamos
de confortables, seguros y adaptados vehículos para el
transporte grupal.
HISTORIA DE LA BICICLETA
Bicicleta:

vehículo que consta de dos ruedas alineadas fijas a un cuadro,
se dirige mediante un manillar y es impulsada por una combinación
de pedales y engranajes movidos por los pies. El nombre del vehículo
moderno data de 1869. El precursor directo de la bicicleta moderna
fue el modelo francés dirigido por manivela, velocípedo de pedaleo
sin presión, que se hizo popular en Francia hacia 1855. El cuadro
y las ruedas se fabricaban en madera. Los neumáticos eran de hierro
y los pedales estaban colocados en el cubo de la rueda delantera
o del conductor, que era un poco más alta que la rueda de atrás.
En Gran Bretaña esta máquina se conoció como el 'quebrantahuesos',
a causa de sus vibraciones cuando circulaba sobre carreteras pedregosas
o en calles adoquinadas.